Oxidación y estrés oxidativo

Oxidación y estrés oxidativo: una historia de amor

Esta es la historia de una atracción fatal y un amor turbulento del cual es difícil recuperarse, al Don Juan en busca de amor lo llamaremos radical libre. El radical libre se siente incompleto, de hecho es una molécula que contiene oxígeno y tiene un número desigual de electrones y por eso se siente irremediablemente atraído a otras moléculas. Las moléculas objeto de su atención ingenuamente dejan que les robe un electrón y en ese proceso se dañan las estructuras del cuerpo a las que pertenecen, esto se conoce como oxidación. Los antioxidantes son todos unos caballeros que encuentran a la molécula acongojada y muy gentilmente le donan un electrón. Al igual que en las telenovelas baratas esta historia se repite continuamente en el cuerpo y es normal, y no hay nada porque alarmarse siempre y cuando haya un caballero antioxidante que salga al rescate. El radical libre como buen Don Juan no discrimina, le gustan las bonitas y las feas, y también se siente atraído por moléculas de organismos patógenos y a veces nos libra de infecciones y enfermedades.

La tragedia se desenlaza cuando hay más radicales libres que antioxidantes, esto se conoce como estrés oxidativo. En este escenario los radicales libres pueden empezar a dañar los tejidos grasos, el ADN y las proteínas, todos estos conforman gran parte de las estructuras del cuerpo y por lo tanto el daño puede desencadenar muchas enfermedades como la diabetes, arteriosclerosis, presión arterial alta, enfermedad cardíaca, Parkinson, Alzheimer y cáncer entre otros.

El cuerpo está constantemente expuesto a los radicales libres, son comunes en los químicos que usamos para nuestro aseo personal, para limpiar la casa, para combatir las plagas y las malezas, en agentes contaminantes del aire, en la radiación solar y las dietas altas en azúcar, grasa y alcohol también pueden contribuir a su producción.

Es imposible evitar por completo los radicales libres, pero hay estrategias que podemos utilizar para minimizar el estrés oxidativo. Lo primero y más importante es asegurarse de tener suficientes caballeros antioxidantes que salgan al rescate. Comer diariamente de 5 a 7 porciones de frutas y vegetales que contengan antioxidantes como los que aparecen en nuestra lista de ingredientes aprobada es un buen inicio. Hacer ejercicio regular y moderado también genera antioxidantes. También podemos eludir algunos de los radicales libres si no fumamos, reemplazamos los químicos con alternativas orgánicas, dormimos bien y evitamos comer en exceso. Comer de esta manera mantiene el cuerpo en un estado de estrés oxidativo constante y para evitarlo es mejor comer alimentos nutritivos en porciones moderadas.