Inflamación

La inflamación: amiga o enemiga

La inflamación puede ser buena cuando prende la alarma de que algo anda mal en nuestro cuerpo, por ejemplo cuando tenemos una herida y se pone roja, caliente e inflamada y alerta al sistema inmune para que nos proteja y se inicie la reparación de la herida; en este caso la inflamación simplemente está haciendo su trabajo y se conoce como inflamación aguda.

El problema viene cuando la inflamación es constante porque el cuerpo está en alerta todo el tiempo y el sistema inmune trata de repararlo enviando continuamente glóbulos blancos y mensajeros químicos. El ataque sin tregua no permite que el sistema inmune pueda solucionar el problema y sigue luchando indefinidamente produciendo inflamación crónica. Cuando esto sucede el sistema inmune puede terminar atacando tejidos y órganos cercanos que están saludables o tener estrategias que eventualmente le causan mucho daño al cuerpo. Por ejemplo si tenemos una infección con una bacteria que se siente a gusto en nuestro sistema digestivo como la Helicobacter pylori y terminamos con gastritis, se prende la alarma y en respuesta el cuerpo produce colesterol. El colesterol siempre ha sido el villano, pero en realidad es una molécula protectora que está haciendo lo mejor que puede para proteger al cuerpo del ataque de la bacteria. Por muchos años nos han dicho que el colesterol produce toda clase de enfermedades crónicas como la hipertensión y la arteriosclerosis, etc… El asunto es que en este caso el colesterol no es el villano sino la inflamación.

La inflamación crónica es un enemigo silencioso que se fortalece con el tiempo y agota la capacidad del cuerpo de defenderse y se puede manifestar de muchas formas como dolor en las articulaciones, dolores de cabeza constantes, periodontitis, diarrea o estreñimiento, problemas de la piel, sinusitis crónica ect… Hay incluso estudios muy serios que relacionan la inflamación crónica con cáncer, Alzheimer, lupus eritematoso, esclerosis múltiple, presión arterial alta, diabetes y muchas otras enfermedades que afectan seriamente nuestra calidad de vida.

La mejor forma de defender el cuerpo de la inflamación es poderla detectar, saber que la produce y hacer cambios para evitarla. Si los síntomas no son suficientes para concluir que hay algún tipo de inflamación crónica en el cuerpo, se le puede pedir al médico de confianza que haga ciertas pruebas de sangre. La prueba que se usa más comúnmente se llama Proteína C Reactiva, esta es una proteína que se eleva en respuesta a la inflamación. La prueba se sedimentación de eritrocitos es otra prueba disponible que se usa por lo general en personas que sufren de trastornos inflamatorios como la artritis.

Si se detecta inflamación y la causa no es obvia habrá que recurrir a nuestras dotes de detective e iniciar una búsqueda de la causa, eliminar posibles sospechosos como un trabajo estresante, una dieta deficiente en vegetales y frutas y alta en harinas y dulces como también un estilo de vida con poca actividad física y carencia de sueño. Investigar si somos susceptibles a algún químico que usamos en el aseo diario o qué tanto nos afecta la contaminación del aire del sitio donde vivimos también puede ser útil. Con la ayuda de nuestro médico podemos buscar infecciones crónicas por hepatitis tipo C, citomegalovirus o el virus de Epstein Barr, buscar otros agentes infecciosos como mohos y parásitos y evaluar si existe algún desequilibrio en nuestra flora intestinal.

Recordar que en nuestras manos está nuestra salud, nuestro bienestar y la calidad de vida propia y de las personas que se preocupan por nosotros es el primer paso para iniciar cambios que nos pongan en control. Cambiar nuestra dieta por una natural sin preservantes, aditivos, colorantes y tantas otras cosas que causan inflamación en la comida procesada. En cambio darle a nuestro cuerpo alimentos llenos de vitaminas, minerales y fitonutrientes que ayuden a apagar las alarmas y calmar el sistema inmune. Hacer cualquier actividad que nos de alegría, meditar, vivir en el momento y no preocuparnos constantemente por lo que deparará el futuro son estrategias que pueden ayudar a reducir el estrés y así mismo la inflamación. Hacer ejercicio no solamente es bueno para el espíritu también libera compuestos que controlan la oxidación y por ende disminuyen la inflamación, veinte minutos de ejercicio diario pueden hacer una gran diferencia.

Todos estos cambios suenan drásticos e intimidantes, pero juntos lo podemos lograr cocinando en familia.

Referencias

Calvani, M.; Pasha, A.; Favre, C. Nutraceutical Boom in Cancer: Inside the Labyrinth of Reactive Oxygen Species.Int. J. Mol. Sci. 2020, 21, 1936. DOI: 10.3390/ijms21061936

Furman D, Campisi J, Verdin E, et al. Chronic inflammation in the etiology of disease across the life span. Nat Med. 2019;25(12):1822‐1832. doi:10.1038/s41591-019-0675-0

Iwai N, Okuda T, Oka K, et al. Helicobacter pylori eradication increases the serum high density lipoprotein cholesterol level in the infected patients with chronic gastritis: A single-center observational study. PLoS One. 2019;14(8):e0221349. Published 2019 Aug 16. doi:10.1371/journal.pone.0221349. DOI: 10.1371/journal.pone.0221349

Kunnumakkara AB, Sailo BL, Banik K, et al. Chronic diseases, inflammation, and spices: how are they linked? J Transl Med. 2018;16(1):14. Published 2018 Jan 25. doi:10.1186/s12967-018-1381-2

Straub RH, Schradin C, Chronic inflammatory systemic diseases Evol Med Public Health. 2016; 2016(1): 37–51. doi: 10.1093/emph/eow001

Tsoupras, A.; Lordan, R.; Zabetakis, I. Inflammation, not Cholesterol, Is a Cause of Chronic Disease. Nutrients 2018, 10, 604. DOI: 10.3390/nu10050604